Senadora Blanca María del Socorro Alcalá Ruiz durante los trabajos de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la Organización de los Estados Americanos (OEA).


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Realmente para mí es un honor poder acompañar los trabajos de la Comisión Interamericana de Mujeres, de la CIM, de la Organización de los Estados Americanos, que es presidido precisamente por la excelentísima embajadora Carmen Moreno Toscano. Aprovecho para felicitarla por el trabajo que a favor de la democracia y la necesaria inclusión de las mujeres, pues realizan los procesos de decisión de todo el continente.

Saludo también a quienes me acompañan en esta mesa principal, todas con una enorme experiencia y a quienes nos visitan desde distintas parte de todo el hemisferio de América Latina. Sin duda, uno de los problemas de hablar, después de escuchar a quienes me han antecedido en el uso de la voz, es que poco queda que agregar frente a las explicaciones y exposiciones, todas con enorme experiencia que aquí han señalado.

De tal suerte que permítanme pues hacer una recapitulación de algunos de estos aspectos, pero, sobre todo, una analogía de lo que imagino debería ser el compendio de un libro sobre la participación de las mujeres en cualquier parte del mundo.

Estimo que, en primer lugar, tendríamos que poner un capítulo al que titularíamos “El largo camino a la igualdad”. Después las resistencias por compartir el poder, y finalmente la necesidad del empoderamiento y liderazgo, por cierto, destino de las mujeres. Por cierto, agregaría uno más, el que decía la magistrada Janice, sobre todo cuál es la ruta del cambio.

En ese sentido, les dije que el primer capítulo tendría que llamarse “El largo camino a la igualdad” y de verdad lo sostengo, porque mientras la comunicación y la conectividad han evolucionado de manera vertiginosa, hasta transformar nuestra vida cotidiana, hoy, al tener un dispositivo de cualquier sentido, vemos cómo ha cambiado el mundo, definitivamente en el caso de la igualdad para las mujeres el camino ha sido muy largo, a veces me parece sumamente largo y sumamente complejo y hay todavía muchos obstáculos qué vencer.

En el pleno Siglo XXI, cuando se trata de valorar el papel y el empoderamiento de las mujeres, parecería necesario que nosotras, insisto, hay que someternos a un doble filtro. Un doble filtro que por cierto, solemos asumir sin reparo. Lo mismo es el papel de madre, que el de hija, que el de profesionista, que el de coproveedora. Además tenemos que ser exitosas, responsables y una larga lista de etcéteras, que por cierto, siempre estará sometida a ese escrutinio público de su cumplimiento, ya que viene incluida con la máxima de que debemos hacerlo, y debemos hacerlo muy bien.

En fin, por muchas circunstancias, hoy las sociedades –insisto– a las mujeres nos exigen, a los hombres les eximen. Las sociedades democráticas en este sentido, tendrán que valorar una vez más el fundamento del reconocimiento entre iguales, seamos mujeres o seamos hombres. Soy de la opinión que debemos en todos los campos, exigir por igual a ambos géneros: responsabilidad, rigor, inclusive experiencia, sensibilidad y competencia; porque las responsabilidades públicas, familiares, escolares o de salud, por ejemplo, hasta hoy, siguen siendo poco compartidas.

Creo que todas y todos estarán de acuerdo conmigo, no se trata de más, pero tampoco se trata de menos. En fin, por lo hasta aquí referido, coincidirían conmigo en que a pesar de las resistencias, también hay avances; avances impulsados por las acciones afirmativas que se han promovido a lo largo de todo el mundo. Sin embargo, como aquí también ya se ha señalado, en todos los casos son insuficientes. El récord, se ha referido en distintas oradoras, puede ser en ocasiones afortunado, en algunos de los países con algunas legislaciones progresistas, y en otras donde ha habido resistencias a tener legislaciones inclusivas, pues desafortunadamente sigue siendo aún no favorable.

Ciertamente en América Latina los análisis reportan que es la Región del mundo con mayor participación, pero también es muy desigual. Es tan desigual que en algunas ocasiones tiene más del 53 por ciento, y en otras, no nos supera en el promedio ni siquiera el 19 por ciento, como sucede en 19 de los países de la Región.

Ha sido un gran aliado cuando se ha tenido que discutir las resistencias para que mujeres que han ganado sus elecciones de gobiernos locales en la sierra de Oaxaca, o en la sierra de Chiapas, definitivamente han sido obligadas a renunciar a sus cargos, o bien amenazas para que puedan retirarse de los mismos.

Estoy convencida que, efectivamente, no hay vuelta atrás, que no puede haber reversa en lo hasta aquí logrado. Por el contrario, la Agenda 20-30 de Desarrollo Sostenible, adoptado por los jefes de Estado y de Gobierno, hoy incluyen en su objetivo número 5, la igualdad de las mujeres y el hombre para poder poner fin a todas las formas de discriminación contra las niñas y las mujeres. Esto también debe de involucrar el ámbito político.

Refería, antes de iniciar esta conferencia, con quienes me acompañan en esta Mesa, que hace algunos meses –el 8 de marzo para ser exacto-, cuando en el Senado de la República se discutió la ley en la materia, relacionada con Violencia de Género, que hoy está en discusión en la Cámara de Diputados, y que afortunadamente aprobamos, me tocó presidir los trabajos.

En privado, prácticamente la mayoría de mis compañeros varones, todos se resistían a su votación, políticamente no podían esgrimir esto de manera pública. Aunque en privado, siempre decían: “qué quieren las mujeres. Ya les otorgamos la paridad, ¿y ahora quieren que las protejamos? “Si están dispuestas a entrar en la política, la política es así. Que se aguanten”.

Como si efectivamente la manera en que observamos, la manera en que participamos, tenga efectivamente un doble código de conducta, para el caso de las mujeres.  Amigas y amigos: Sé, insisto, que hoy el camino avanzado es importante, pero también, insisto, que es insuficiente.

La responsabilidad de las legisladoras, tendrá que seguir enfilándose hacia normas más estrictas: de los tribunales, hacia el cumplimiento de las mismas; pero de la sociedad en su conjunto, a poder construir verdaderamente democracias paritarias. Democracias en donde, subrayo: sólo será posible si es de todos, cuando sea también para todas.

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